Casa TAP
160m2, vivienda de nueva construcción
Una casa que conjuga lo tradicional con lo contemporáneo, con un lenguaje sencillo de volúmenes claros, poniendo en valor la historia de la zona y el carácter de la arquitectura manchega.

Localización
Villarrobledo, Albacete
Foto
Arraiga
Cliente
Privado
Servicios
Arquitectura
Estado
Completado
Sector
Vivienda
Nos encontramos ante un proyecto de vivienda en Villarrobledo, pueblo situado en el centro de la Mancha, en un solar delicado, muy cercano a las vías del tren y con una geometría compleja, fruto de sucesivas segregaciones de parcela. Se trata de un proyecto en el que sacar partido a cada milímetro de suelo y a cada oportunidad.
Uno de los puntos fuertes del solar era, sin duda, la antigua tapia que lo cerraba, testigo inmutable del paso del tiempo y del estilo de construcción tradicional.
Esta tapia, como todas, tiene su propia historia. Normalmente eran construidas por sus propios habitantes, sin medios técnicos y con pocos recursos. En este caso, la tapia representaba el recuerdo de la casa que los antepasados de los clientes empezaron a construir y nunca terminaron.

La intención desde el primer momento fue conservar la tapia, repararla y rehabilitarla. Queríamos aprovechar su trazado y sus huecos ciegos existentes, realizados mediante arcos de ladrillo, adaptando la distribución interior a su trazado. Compartíamos con nuestros clientes esa premisa: conservar un testigo de la arquitectura tradicional, esa que está desapareciendo tan rápidamente.
Diseñamos entonces una solución constructiva respetuosa con la tapia, aprovechando sus puntos fuertes, como la inercia térmica, y subsanando sus debilidades, como las humedades de capilaridad. Proyectamos una casa que crecía en su interior y que subía hasta asomar sobre los muros originales.

El programa de esta vivienda en Villarrobledo se dividía en dos volúmenes casi independientes, y esto se reflejaba en el aspecto exterior de la casa. Por un lado, la planta baja, contenida por la tapia, acoge la vida de la pareja, con todo lo necesario para funcionar de manera autónoma, mientras que el bloque superior alberga las habitaciones de los hijos, ya independizados. Este bloque se posaba en el diseño original como un cuerpo independiente, sobre los muros de tierra inferiores, sin llegar a tocarlos.
El programa de necesidades supuso todo un reto y se ajustó a lo básico, consiguiendo una serie funcional de espacios y una terraza, en los que cada rincón es aprovechado al máximo. Dadas las características complejas del solar, la vivienda se concentra en el chaflán, donde disponemos de mayores anchuras, mientras que la terraza y el jardín (que funciona también como aparcamiento) se retiran hacia el fondo.
La sala de estar, corazón de la vivienda, reutiliza los tres huecos existentes en la tapia y organiza el resto de la casa a su alrededor por medio de una franja de espacios de carácter más privado. En la planta superior se utiliza el mismo concepto, pero en este caso el eje de circulación gira 90 grados. En todo momento se cuida la orientación de cada una de las estancias, reservando el sol de la mañana para los dormitorios y la dirección sur y oeste para las salas de carácter más abierto.

Esquinazo
Para ganar un espacio extra y regularizar la forma de las habitaciones de la planta superior, decidimos crear un pequeño voladizo en ángulo sobre la entrada, marcado con una ventana vertical muy esbelta que refuerza la idea de la casa que se asoma. Se asoma por encima de las vías del tren y se asoma por encima de las tapias que hay más allá, para incorporar el lejano paisaje manchego a la vivienda. Además , sirve para cubrir y proteger la entrada a la casa: un chaflán con mucha personalidad.
El resultado era una casa que conjujaba lo tradicional con lo nuevo, con un lenguaje sencillo de volúmenes claros, poniendo en valor la historia de la zona y el carácter de la arquitectura manchega.



El resultado
En un proceso que se alargó bastante en el tiempo, aparecieron en escena algunas circunstancias familiares y un informe, que en principio parecía rutinario, por parte de Adif. Todo ello se unió posteriormente a la situación generada por la pandemia, lo cual hizo que nuestros clientes perdieran la ilusión varias veces e incluso llegaran a plantearse dejarlo todo. Sin embargo, tres años después, muchas conversaciones y varios certificados de por medio, llegó el informe favorable de Adif y, con él, la licencia de obra. Por el camino, sin embargo, muchas cosas habían cambiado.
La tapia, debido a diversas circunstancias, había sufrido algunos deterioros estructurales importantes. Además, dos años dan para pensar mucho y finalmente nuestros clientes decidieron demolerla. Tras varias modificaciones al proyecto y algunos retoques en la distribución, la ilusión volvió y la casa fue construida. Y, aunque ya no era necesario, en la fachada principal decidimos colocar tres ventanas verticales abiertas al salón, reminiscencia de las que tenía la tapia, de forma que el proyecto y la casa conservasen los rasgos de su origen.

Desde que empezamos a trabajar, nos gusta poner en primer lugar la felicidad y el confort de nuestros clientes. La experiencia nos dice que pocas cosas en la vida vienen regaladas y, seamos sinceros, en el mundo de la arquitectura es muy fácil que aparezcan problemas y contratiempos. Creemos que una buena comunicación es esencial para conseguir formar un equipo perfecto con nuestros clientes y que cualquier proyecto llegue a buen fin.