Casa MOC

330m2, rehabilitación e interiorismo de vivienda

Una vivienda atrevida fruto de un trabajo en equipo con unos maravillosos clientes, en la que le dimos la vuelta a una construcción sin uso a través de una distribución muy cuidada y un estudio detallado de luces y materiales.


Localización
Honrubia, Cuenca

Foto
Arraiga

Cliente
Privado

Servicios
Arquitectura e interiorismo

Estado
Completado

Sector
Vivienda

De un edificio construido en la década de los 90 que iba a ser una casa pero quedó vacío y sin terminar, una joven pareja nos planteó hacer su hogar. El edificio, compuesto por cuatro paredes, un tejado, un forjado interior y una escalera, no había llegado a utilizase en sus 30 años de vida, salvo como garaje. Además, la construcción no se adecuaba a los estándares actuales: ni sus muros, de bloques de hormigón, ni el suelo ni la cubierta contaban con ningún tipo de aislamiento. A los espacios, por otro lado, les sobraba amplitud pero carecían de luz.

El proyecto, a pesar de tratarse de una rehabilitación, partía prácticamente de cero. Contábamos, en pocas palabras, con una caja relativamente grande en la que crear un hogar. Además, tres de las cuatro fachadas daban a un terreno de la misma propiedad. Como primer paso, propusimos romper la caja. Si bien sobraba espacio, necesitábamos iluminar ese espacio, por lo que decidimos agujerearlo prácticamente por todos sus lados.

En la planta baja, la más pública y diurna, generamos una sucesión de espacios sugerente: salón y cocina en el sentido sur-norte volcando a dos fachadas; salón-comedor en el sentido este-oeste pero abiertos ambos a la luz de mediodía. Como el espacio no era un problema, añadimos una pequeña terraza al salón a partir de un espacio «robado» al edificio. De esta forma pudimos añadir un gran ventanal al salón, protegido del fuerte sol estival pero que actúa como captador de luz y calor en invierno.

Con estos espacios, situados en el centro de la casa, organizamos el resto de la vivienda. Detrás de ellos, tras un frente continuo y protagonista en tonos oscuros que recoge todos los muebles altos de la cocina, la televisión y una hornacina, se ocultan un gimnasio, un aseo y un dormitorio de invitados. Delante, el vestíbulo, el comedor y la escalera que sube a la planta primera. Como en el resto de la vivienda, utilizamos una paleta de materiales muy sobria: maderas, piedras, blancos y negros.

Cocina

Resolvimos la cocina en forma de L, insertando todos los muebles altos (frigorífico, horno, microondas, botellero y almacenamiento) en el frente continuo del salón, mientras que dos franjas bajas (una clara, otra oscura) organizaban el espacio de trabajo. Hoy en día la cocina ha pasado a ser uno de los principales espacios de una vivienda y se ha convertido en muchos casos en el corazón del hogar. Cada vez son más las que se unen a la zona de estar para participar de la vida familiar y es entonces cuando realmente cobra sentido el conjugar funcionalidad y estética. Los tonos ocres, grises y negros y los acabados de madera (tanto natural como imitación) definen el espacio de nuestra propuesta.

Dormitorio principal

Para el dormitorio principal reservamos, sin lugar a dudas, el balcón sobre el chaflán de entrada, que, al situarse la casa en las afueras del pueblo, convertimos en un mirador hacia el territorio. Cuando nuestros clientes nos piden un vestidor nos gusta mucho buscar situaciones en las que el vestidor sea «algo más». En este caso, el dormitorio se accede desde un saloncito que hace las veces de distribuidor de la planta primera. El dormitorio (y su baño, en este caso) es el último rincón de la casa, el lugar más privado, el más íntimo. Por ello decidimos colocar el vestidor delante, a modo de vestíbulo previo. Además, lo diseñamos de forma que, lejos de tratarse de un rincón oscuro, los materiales, la ventana y los espejos hicieran que rebosase luz, sin renunciar a la elegancia del color negro.

Exterior

Exteriormente, una de las principales decisiones fue «romper» el chaflán de entrada, que nos obligaba a realizar un acceso diagonal a la casa. En su lugar, quebramos y remodelamos su geometría para poder controlar el acceso con un vestíbulo abierto y sin perder demasiado espacio. Generamos así una entrada más amable, más resguardada y, por qué no, más bonita.